En un nuevo capítulo de Doble Click, Ramón Ulloa conversó con el director ejecutivo de la Fundación Colunga, Arturo Celedón, sobre el hito histórico que marca el fin de las operaciones del Servicio Nacional de Menores (Sename) tras 46 años de historia y el análisis de la actual situación de vulnerabilidad de la infancia en Chile.
En un nuevo capítulo de Doble Click, Ramón Ulloa conversó con el director ejecutivo de la Fundación Colunga, Arturo Celedón, sobre el hito histórico que marca el fin de las operaciones del Servicio Nacional de Menores (Sename) tras 46 años de historia y el análisis de la actual situación de vulnerabilidad de la infancia en Chile.
En un nuevo capítulo de Doble Click, Ramón Ulloa conversó con el director ejecutivo de la Fundación Colunga, Arturo Celedón, sobre el hito histórico que marca el fin de las operaciones del Servicio Nacional de Menores (Sename) tras 46 años de historia y el análisis de la actual situación de vulnerabilidad de la infancia en Chile.
Al evaluar el escenario tras el fin de la institución, Celedón advirtió que el cambio administrativo no elimina la problemática de fondo. "La crisis sigue estando, es muy grave, nuestros diagnósticos e indicadores nos muestran que ha empeorado en los últimos 7 años, pero es distinta a la crisis que siempre habíamos visto", explicó el director ejecutivo, enfatizando que existe un deterioro silencioso y "subterráneo" en las condiciones de vida de los menores.
Sobre la capacidad de respuesta del Estado, el especialista comparó el sistema de protección especializada con una unidad de cuidados intensivos colapsada. "El servicio de protección especializada es como la UTI. Es el lugar donde llegan los casos que ya están graves y nos damos cuenta de que el servicio de urgencias está saturado", detalló Celedón. Aclaró que actualmente existe un "40% más de demanda sobre el servicio", lo que impide una atención oportuna a quienes más lo necesitan.
Finalmente, el representante de Fundación Colunga apuntó a la necesidad de intervenir antes de que los casos se vuelvan críticos, argumentando razones tanto éticas como económicas. "Es una muy mala idea dejar cartuchos sin quemar en evitar que niños, niñas y jóvenes entren por un camino de involucramiento delictivo", afirmó. Para él, la solución pasa por entender la rentabilidad social de la prevención: "rehabilitar es muy caro, pero todo ese camino previo vale mucho la pena ser hecho", señaló.