El Dicasterio para la Doctrina de la Fe anuló la decisión de la Compañía de Jesús, señalando no haber llegado a una "suficiente certeza moral" sobre los delitos denunciados. Sin embargo, Berríos aseguró que carga “con el estigma de haber cometido delitos de connotación sexual que nunca cometí”.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe anuló la decisión de la Compañía de Jesús, señalando no haber llegado a una "suficiente certeza moral" sobre los delitos denunciados. Sin embargo, Berríos aseguró que carga “con el estigma de haber cometido delitos de connotación sexual que nunca cometí”.
Berríos reaccionó a la decisión comunicada por la Compañía de Jesús, que informó que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano anuló de manera inapelable la orden jesuita de prohibirle ejercer públicamente el sacerdocio y expulsarlo de sus filas, por considerar que no existe "suficiente certeza moral" sobre los delitos denunciados.
En una declaración pública, Berríos afirmó: "Llevo más de tres años siendo atacado sin piedad por la Fundación para la Confianza y sin misericordia por la propia Compañía de Jesús".
La medida contra el sacerdote se tomó en abril pasado, tras concluir que el religioso cometió "actos impuros" en contra de menores de edad. Sin embargo, la máxima autoridad en materia de justicia canónica de la Iglesia Católica concluyó que "no se logró la certeza moral suficiente sobre los delitos denunciados".
“Llevo más de 3 años cargando con el estigma de haber cometido delitos de connotación sexual que nunca cometí, siendo públicamente acusado y sufriendo una persecución implacable que ha significado un daño reputacional enorme para mí”, señaló Berríos.
Finalmente, tras la resolución del Vaticano, expresó que “tras vivir un proceso de profundo dolor, de soledad, de reflexión, de humilde trabajo pastoral en La Chimba y de oración, la verdad me ha hecho libre”.