Sobre la decisión del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de dejar sin efecto las sanciones canónicas impuestas en su contra y el sobreseimiento definitivo resuelto por la Corte de Apelaciones de Santiago, tras ser investigado por presuntos delitos de connotación sexual, el sacerdote Felipe Berríos conversó este jueves 11 de diciembre en Mesa Central con Iván Valenzuela.
Sobre la decisión del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de dejar sin efecto las sanciones canónicas impuestas en su contra y el sobreseimiento definitivo resuelto por la Corte de Apelaciones de Santiago, tras ser investigado por presuntos delitos de connotación sexual, el sacerdote Felipe Berríos conversó este jueves 11 de diciembre en Mesa Central con Iván Valenzuela.
Sobre la decisión del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de dejar sin efecto las sanciones canónicas impuestas en su contra y el sobreseimiento definitivo resuelto por la Corte de Apelaciones de Santiago, tras ser investigado por presuntos delitos de connotación sexual, el sacerdote Felipe Berríos conversó este jueves 11 de diciembre en Mesa Central con Iván Valenzuela.
Consultado sobre si se siente verdaderamente libre tras la decisión del Vaticano y la justicia, el sacerdote comenzó afirmando que “libre para comenzar a lamer las heridas que dejan tres años en que uno está en el escrutinio público y acusado de delitos que no cometió, que son una aberración para cualquiera y más todavía para un sacerdote. Han sido tres años muy difíciles, de mucha soledad, de cuestionarme muchas cosas. Así que me siento libre de las acusaciones, pero hay que, de alguna manera, recomenzar la vida ahora”. En ese sentido, agregó que “todos comentan y dicen sobre el delito que uno no cometió y todo un juicio más bien mediático, aunque uno no se puede defender. Es difícil, pero también un aprendizaje. Uno se acerca más al señor, reflexiona más y la soledad también ayuda”.
En cuanto a las denunciantes, Berríos comentó que “yo creo que muchas de ellas son personas a lo mejor que tienen sus daños, sus debilidades o han tenido experiencias malas. El problema no son ellas, el problema es la gente que las ha utilizado y que les ha metido cosas en la cabeza. Yo creo que ellas tendrán que ver cada una cómo es todo esto y qué hace con ello, pero yo no tengo ni rencor, ni rabia, ni nada”. Asimismo, añadió que "poner la mejilla no significa no buscar la justicia y la verdad. O sea, que me acusen de algo tienen que demostrarlo en los tribunales de justicia o en los tribunales canónicos. No basta con decir las cosas dañando a los demás, sino que hay que demostrarlo".
Acerca del rol de la Fundación para la Confianza durante el proceso, el religioso comentó que “yo apoyé mucho a la Fundación para la Confianza, yo creo que era una idea excelente. Pero se ha transformado en la desconfianza, porque los juicios los han hecho mediáticamente. O sea, se han saltado los procesos jurídicos de la justicia ordinaria o de la justicia canónica. Entonces, mediáticamente acusan a las personas, como lo hicieron, por ejemplo, con Cristian Campos o conmigo, y tú no te puedes defender no más. Ellos establecen una verdad como la verdad única y tú quedas totalmente indefenso, porque la única manera que tenemos nosotros, si se nos considera a todos inocentes hasta que se nos pruebe que somos culpables, es defendernos en los tribunales de justicia ordinarios o en los tribunales canónicos, si han sido acusados ahí. Pero esa oportunidad no te la dan, te hacen un juicio mediático y como la gente le creía a la fundación, dejaban establecida una verdad y que después es irrecuperable tratar de arreglar eso”.
Entrevista íntegra en video a continuación:
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