En una nueva edición de Doble Click, Ramón Ulloa conversó con Raúl Cordero, académico de la Universidad de Santiago y líder del grupo de investigación AntarcticaCL, sobre la discusión científica que relaciona la capa de ozono con el calentamiento global.
En una nueva edición de Doble Click, Ramón Ulloa conversó con Raúl Cordero, académico de la Universidad de Santiago y líder del grupo de investigación AntarcticaCL, sobre la discusión científica que relaciona la capa de ozono con el calentamiento global.
En una nueva edición de Doble Click, Ramón Ulloa conversó con Raúl Cordero, académico de la Universidad de Santiago y líder del grupo de investigación AntarcticaCL, sobre la discusión científica que relaciona la capa de ozono con el calentamiento global.
Raúl Cordero contextualizó la problemática "son 2 problemas; el calentamiento global por un lado y el agujero de ozono son problemas que tienen distintas causas pero ambos tienen algo en común, son resultados de emisiones que ahora están de alguna manera reguladas. En el caso del agujero de ozono son los famosísimos clorofluorocarbono, cuya y otras sustancias que se han prohibido a partir de 1987, gracias al protocolo de Montreal. Y gracias al acuerdo de París, al menos hay compromisos voluntarios de regulación de las otras sustancias, que son las que están calentando el planeta y provocando el calentamiento global, por ejemplo el CO2. Entonces, tú tienes clorofluorocarbonos por un lado, eso se relaciona con el agujero de ozono, y CO2 por otro lado, pero sucede que las cosas se comienzan a complicar porque las tres cosas, el CO2, los clorofluorocarbono y el ozono, son todos gases de efecto invernadero. Entonces, cuando tú limitas la emisión de clorofluocarbono, limitas un poco de calentamiento porque estás retirando un gas de efecto invernadero, pero recuperas el ozono y el ozono también es un gas de efecto invernadero".
Por otra parte profundizó sobre la capa de ozono "el problema de UV, entre comillas, está contenido, entonces no afecta los problemas de la alta radiación ultravioleta asociada al agujero de ozono, más que a la Antártica y algunos lugares de la Patagonia chilena y Argentina, y son cosas puntuales, te decía, como las que en este momento podrían estar pasando. Pasa unas pocas veces por año, más claro, es malo, pero no terrible, lo que sí está pasando es que el planeta se está calentando, cualquier contribución a calentar el planeta, eso no es que afecte a la Antártica, afecta absolutamente a todo el mundo, entonces, ahí viene el problema. Te fijas que tú solucionas el problema del agujero ozono, que ya te digo, no es que está solucionado, pero al menos está contenido, el agujero ya no se está expandiendo. Hace 30 años la gente mayor recordará que en los 90, a fines de los 80, se temía que el agujero de ozono podría expandirse mucho más allá de la Antártica, y eventualmente devorar la capa de ozono y mandarnos a vivir en las cavernas, porque la vida en la Tierra sin capa de ozono, en la superficie del planeta, sería inviable".