Las transformaciones sociales han ampliado el rol de estos profesionales y plantean nuevos desafíos para la formación de quienes buscan desempeñarse en esta área.
Las transformaciones sociales han ampliado el rol de estos profesionales y plantean nuevos desafíos para la formación de quienes buscan desempeñarse en esta área.
Las necesidades sociales en Chile son cada vez más complejas, el envejecimiento de la población, el aumento de las necesidades de cuidado, la protección de niños y adolescentes. Además, los desafíos asociados a la inclusión social han ampliado las demandas sobre los equipos que trabajan directamente con personas, familias y comunidades. Así lo evidencia el último Informe de Desarrollo Social 2025 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, que muestra cómo estas transformaciones están reconfigurando las necesidades sociales del país.
En ese escenario, la carrera de Trabajo Social ha ampliado su alcance, ya que hoy no solo implica acompañar procesos sociales, sino también comprender realidades complejas, coordinar redes de apoyo, gestionar recursos e implementar estrategias de intervención orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas.
Para Claudio Román, director de la Escuela de Desarrollo Social y Servicio Público de Iplacex, este cambio responde a una realidad cada vez más exigente para estos profesionales.
"Se necesitan profesionales que tengan competencias disciplinares técnicas para poder intervenir en problemáticas, ya que esto implica también habilitar a personas para que puedan enfrentar sus propias dificultades a través de la identificación de sus recursos personales y recursos externos que la ley les pueda ofrecer", expresó.
Además, el informe arrojó que el 3,8% de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años inscritos en el Registro Social de Hogares no se encuentra matriculado en un establecimiento educacional, una situación que limita su derecho a la educación y sus oportunidades de desarrollo integral.
En este escenario el especialista enfatizó en que: "la intervención con adolescentes, niñez y justicia juvenil son dos temáticas grandes que abordar, ya que se ha ido especializando la forma de intervenir con esta población, que cada vez es más compleja".
Frente a este escenario, la carrera de Trabajo Social de Iplacex actualizó su malla curricular incorporando competencias específicas en áreas alineadas con las necesidades actuales del entorno y la normativa vigente.
Al respecto, Román, explicó: "La malla está en vigencia y lleva su segundo año de implementación. Tiene más competencias e intervenciones específicas, como infancia, niñez, coordinación y gestión de programas sociales, que se basan en las normativas actuales del Estado".
Además, esta formación se imparte en modalidad online a través de módulos que permiten desarrollar competencias de manera progresiva, fortaleciendo habilidades para el diagnóstico, la planificación, la intervención y la evaluación de distintas realidades sociales.
Otro de sus elementos diferenciadores es el componente práctico presente en todas las asignaturas, permitiendo que los estudiantes apliquen los conocimientos adquiridos a través de actividades y casos vinculados al ejercicio profesional.
Román agrega que, junto con la preparación técnica, el perfil de quienes estudian Trabajo Social también requiere un fuerte compromiso con las personas y las comunidades.
"El perfil de las personas que estudian esta carrera debe tener una sensibilidad especial por el reconocimiento y valor del ser humano. Tiene que ser un profesional con gran vocación social, gran sensibilidad social, muy empático y comprometido con la justicia social".
Finalmente, con una profesión en constante evolución, el desafío ya no es solo formar trabajadores sociales, sino preparar profesionales capaces de responder a las nuevas realidades del país, apuesta que hoy impulsa la carrera de Trabajo Social de Iplacex.