En entrevista, Matías Pérez Pefaur, fundador y Chief AI Officer de Vambe, explica cómo la plataforma integra agentes autónomos en ventas, marketing y servicio al cliente, y por qué la IA se ha vuelto clave en plena transformación digital.
En entrevista, Matías Pérez Pefaur, fundador y Chief AI Officer de Vambe, explica cómo la plataforma integra agentes autónomos en ventas, marketing y servicio al cliente, y por qué la IA se ha vuelto clave en plena transformación digital.
En un escenario donde entidades medianas se encuentran en un creciente “caos comercial”, Vambe surge como una solución diseñada para ordenar procesos y acelerar la productividad mediante inteligencia artificial (IA). Su fundador y Chief AI Officer, Matías Pérez Pefaur, explica que la plataforma nació al detectar una brecha clara en el mercado: las entidades medianas de Latinoamérica lidian simultáneamente con un alto volumen de tareas, estructuras incompletas y la presión por digitalizarse, pero sin herramientas accesibles ni flexibles. En palabras de Pérez Pefaur, la IA permite manejar procesos de manera más rápida y eficiente; a diferencia del humano, no olvida y sostiene la operación.
El foco en empresas medianas responde a que este segmento suele convivir con el desorden operativo propio del crecimiento y con múltiples intentos de prueba y error. Frente a ello, Vambe ofrece agentes conversacionales capaces de asumir tareas de ventas y servicio al cliente, conectándose a los canales existentes y complementando el trabajo humano ¿Cómo? El sistema identifica los procesos comerciales de cada compañía, define qué puede automatizar la IA y qué debe continuar en manos de personas, y luego escala desde uno o dos agentes hasta cubrir el flujo completo.
Aunque su recorrido comenzó en el mundo de la cobranza, la propia demanda de los clientes impulsó a la startup hacia la IA conversacional orientada a ventas y soporte. Casos como el de Reuse -empresa que duplicó sus ventas tras implementar sus agentes- ilustran el impacto estratégico de la herramienta. Pérez Pefaur subraya que el desempeño mejora día a día gracias al entrenamiento continuo, la identificación de casos borde y la retroalimentación que el equipo de operaciones ofrece para evitar desvíos y perfeccionar las respuestas.
El diferenciador de Vambe frente a otros operadores, asegura, radica en la personalización. En un mercado donde la IA suele llegar en formatos rígidos y verticalizados, la startup apuesta por agentes entrenados “como si fueran humanos”, con componentes reutilizables, memoria a largo plazo, observabilidad y herramientas para ajustar cada interacción. La propuesta incluye además dos meses de garantía: si el cliente no queda conforme, Vambe asume la responsabilidad. Una apuesta agresiva que, según sostiene su fundador, refleja la convicción sobre el valor que la IA puede aportar a las empresas que buscan transformar su operación comercial.
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